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No es porque no lo sientes que no existe

Foto del escritor: Clara Chardon
Clara Chardon
19 may
3 min de lectura

Algunos deportistas se encuentran en situaciones donde el rendimiento en competencia no refleja el entrenamiento. Pero a diferencia de otros atletas que pueden identificar la ansiedad con mucha facilidad, algunos siguen viendo sus resultados bajar sin entender por qué. En ciertos casos nuestros mecanismos de defensa, nuestra educación o forma de interpretar la vida nos impiden ver lo que nos está pasando a dentro.

Esta falta de sensibilidad o consciencia hacia nosotros mismos puede impactar negativamente el rendimiento deportivo.



No es porque no lo sientes que no existe

La mente es un sistema complejo que puede jugar a hacernos trampa. Pero nunca con una mala intención. La ciencia ha demostrado que según la manera que nos criamos, lo que vivimos en la vida y lo que somos nuestra manera de percibir nuestro presente cambia.

Por ejemplo, una persona que haya vivido en un entorno donde el miedo y la tristeza no se hablan mucho tendrá probablemente más dificultades en identificar y gestionar estas emociones cuando aparecen que una persona que se haya criado donde las emociones no son tabúes. También puede ser que seas una persona que siempre intente ver lo positivo no dejando espacio suficiente para las sensaciones desagradables como las que te generan la ansiedad o el miedo. Lo cual, así mismo, puede impedirte una buena gestión de estas emociones. Por otra parte, a veces nuestra mente es capaz de elaborar mecanismos para protegernos de lo que nos podría lastimar. La disociación es uno de estos mecanismos y consiste en una desconexión entre la mente y el cuerpo. Quizás en momentos donde el estrés sea demasiado fuerte, tu mente intentará protegerte de los posibles daños de este estrés y cortará algunas conexiones dentro de tu cerebro impidiéndote sentir ciertas cosas. Pero esto no quiere decir que no existe.


La ansiedad no siempre genera pensamientos negativos

Cada emoción nos transmite un mensaje. Por ejemplos el enojo nos dice que alguien o algo ha traspasado nuestros límites. Así mismo el miedo nos empuja a luchar o huir de lo que consideramos una amenaza. A parte de ser las mensajeras de nuestra capacidad a la supervivencia, las emociones se caracterizan por el hecho de manifestarse en nuestro cuerpo y mente. Cada una se asocia con pensamientos y cambios fisiológicos. Es decir que pueden provocar la aparición de ciertas sensaciones en el cuerpo como por ejemplo el cambio del ritmo cardiaco, una tensión o relajación de los músculos, la deceleración del sistema digestivo y otras sensaciones corporales. En cuanto a la ansiedad podemos destacar dos tipos: la ansiedad cognitiva y la ansiedad somática. La ansiedad cognitiva hace referencia a esa que se manifiesta a través de los pensamientos. Para los deportistas puede incluir pensamientos como "me preocupa que los demás queden desilusionados con mi rendimiento", "dudo de mis capacidades", "estoy más enfocado en no perder que en rendir"... Mientras que la ansiedad somática se manifiesta a través del cuerpo con síntomas como los temblores, los músculos tensos, sudor en las manos o estomago revuelto... Por esa razón, es totalmente posible tener ansiedad sin tener pensamientos negativos. En este caso tendrías una ansiedad del tipo somática.



Conectarse con su cuerpo para gestionar sus emociones

Para poder gestionar cualquier tipo de emoción es primordial saber detectarla y nombrarla. Uno de los primeros trabajos que realizo con los deportistas que tienen problemas de manejo emocional es a través del mindfulness que nos ayuda a conectar con nuestro cuerpo sin ningún tipo de prejuicio. Esta práctica les permite aprender a reconocer las sensaciones corporales y los pensamientos asociados con sus emociones. El primer ejercicio que puedes hacer si deseas desarrollar tu consciencia corporal es comer o caminar con consciencia. Es decir, desacelerar y enfocar toda tu atención en tus sentidos o movimientos. Es probable que observes cosas que nunca habías notado antes. Así mismo te invito a tomar unos segundos, cuando aparezca una emoción, para observar cómo se manifiesta en tu cuerpo. Estos tipos de ejercicios te ayudarán a desarrollar tu consciencia y conexión mente-cuerpo. Y, por ende, a poder reconocer y gestionar más rápidamente cualquier emoción que podría disturbar tu rendimiento.





 
 
 

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